
Los beatles llegaron en avión a las dos de la mañana, bajo la lluvia. Unos cien fans los esperaban, observándolos atentamente detrás de un muro de policías mojados. George resbaló en la húmeda pista de aterrizaje, de camino a la limusina que los trasladaría a las Muehlebach Towers, donde tenia un ático con terraza en el piso 18, de 100 dolares al día.
Para conmemorar este concierto extraordinario, los beatles añadieron Kansas City/ Hey, Hey, Hey, Hey al repertorio, lo que encantó a los fans locales. Se vivió un apasionamiento tan enorme que se tuvo que amenazar con la suspensión del concierto si el público no se tranquilizaba.
Las Muehlebach Towers vendieron la ropa de cama del grupo -16 sábanas y 8 fundas de almohada- a un hombre de Chicago por 750 dolares.